La propia advertencia editorial que abre la novela aclara al lector un equívoco crucial: el «don Pedro Celestino Carvajal de Amarantes» que protagoniza gran parte de esta entrega no es el mismo personaje que apareció en Eran siete hombres malos —donde, en realidad, se trataba de El Coyote bajo un disfraz tan perfecto que cuantos […]







