Esta entrega continúa directamente la acción de «La huella azul», retomando en su primer capítulo el mismo tren y la misma noche en que aquella novela terminaba, y desarrollando por completo, ya en suelo de Utah, la conspiración de Jebediah Ehredt para sabotear la misión de Hamilton Pomeroy Peter. El título alude al verdadero cometido que el presidente Grant había encomendado a Pomeroy —«mensajero de paz» para California— y que solo al final de esta novela el joven llega a merecer, tras superar la prueba moral que El Coyote le impone al exponerlo, deliberadamente, a la traición de quienes creía sus aliados.
🗺️ Sinopsis
A bordo de su lujoso vagón privado, Jebediah Ehredt recibe la visita nocturna de El Coyote, que le arranca, bajo amenaza de mutilarle las orejas y a punta de revólver, doscientos mil dólares en cheques y le obliga a saltar del tren en marcha para retrasar su llegada a Ogden. El enmascarado le arrebata además la carta comprometedora dirigida a Robert Dooley —recuperada antes al tahúr George Wingrove— y le revela que la letra de cambio en blanco firmada por Pomeroy ya no tiene valor, pues fue sustituida por una falsificación. Tras una penosa caminata nocturna por el desierto de Wyoming, Ehredt es socorrido por un misterioso carretero mexicano, José Martínez —en realidad, otro disfraz de El Coyote—, que lo conduce hasta Ogden a cambio de dinero.
En Ogden, Ehredt se reúne con Robert Dooley, quien le informa de que mantiene preso en una cabaña del cañón a Hamilton Pomeroy, capturado al descubrirse la falsificación de la carta que portaba. Convencido de que Pomeroy y el ya fallecido Wingrove se habían aliado para traicionarle, Ehredt ordena su ejecución a manos de indios buitres negros, y encarga a su secretario, Daniel Guerin —hábil pistolero zurdo de pasado turbio en California—, que elimine también a Dooley para apoderarse de los documentos comprometedores que este guarda en su caja de caudales. Guerin asesina a Dooley a sangre fría y provoca después un incendio para disimular el crimen, del que estuvo a punto de ser víctima también Effie Ehredt, hija de Jebediah, que había acudido a la oficina de Dooley y fue rescatada in extremis por un transeúnte, Antonio Páez.
Cuando Ehredt y Guerin intentan forzar la caja de caudales sustraída, hallan en su interior una nota de El Coyote informándoles de que ya se ha apoderado de todos los documentos comprometedores, tanto los de Dooley como los que implicaban al propio Ehredt en la trama de las Reservas Indias. Testigo casual de la escena, Effie Ehredt descubre así la implicación directa de su padre y de Guerin en el asesinato de Dooley, y se enfrenta abiertamente a ambos, amenazando con abandonar a su padre si no rompe con sus intrigas. Mientras tanto, en el campamento de los Buitres Negros, El Coyote revela a un aterrorizado Hamilton Pomeroy toda la verdad: que él mismo provocó, deliberadamente, buena parte de sus desventuras —vendiendo a Ehredt la carta recuperada de Wingrove y dejando que sintiera en carne propia la traición de quienes creía sus aliados— para que el joven comprendiera, por fin, la clase de hombres a los que había estado sirviendo. Tras pagar su rescate al jefe indio Oso Peludo con el propio dinero arrebatado a Ehredt, El Coyote entrega a Pomeroy una cartera con pruebas de la corrupción en las Reservas Indias y con la letra de cambio falsificada, y lo insta a convertirse, ahora sí, en el auténtico mensajero de paz que el presidente Grant había confiado en él.
De vuelta en Ogden, y con Effie ya del lado de la verdad, El Coyote se presenta ante Jebediah Ehredt y le ofrece una última oportunidad de redención: devolverle una parte de los documentos que lo incriminan personalmente a cambio de que renuncie para siempre a la política y se retire a la vida privada, advirtiéndole de que, si vuelve a las andadas, ninguna justicia humana podrá protegerlo de la suya. Desesperado por evitar que Pomeroy escape con las pruebas, Guerin contrata a un grupo de pistoleros para tenderle una emboscada en la estación; pero El Coyote, ayudado por su lugarteniente Yesares —disfrazado como él para despistar a los perseguidores—, logra que Joan Hargrave, Pomeroy y los documentos suban sanos y salvos al tren nocturno hacia San Francisco, en medio de un intenso tiroteo. Guerin, antes de darse por vencido, telegrafía en clave a sus cómplices en California para que intercepten y maten a Pomeroy antes de que llegue a su destino. Ya en marcha el tren, sus tres protagonistas —Joan, Pomeroy y, en un vagón contiguo, el propio don César de Echagüe, fingiendo total desconocimiento del asunto— se dirigen juntos hacia California, mientras El Coyote se aleja al galope junto a la vía, camino de nuevas aventuras.
🕰️ Contexto histórico
La novela prolonga el retrato de la Administración Grant y de la corrupción en las Reservas Indias de Utah iniciado en «La huella azul», ahora con detalles muy concretos sobre el fraude sistemático que sufrían los blackhawks: la falsificación de censos de nacimientos y defunciones para seguir cobrando subsidios federales por indios ya muertos, la sustitución de alimentos por alcohol y armas, y la connivencia entre inspectores corruptos como Dooley. El discurso final del jefe Oso Peludo sobre el ocaso inevitable de su pueblo, contrapuesto a la promesa de El Coyote de que la lucha por la propia dignidad «convierte a una raza en un ejemplo vivo en los libros de la Historia», ofrece una de las reflexiones más explícitas de la saga sobre el destino de los pueblos indígenas bajo la expansión estadounidense de posguerra.
👥 Personajes
- César de Echagüe (El Coyote): Persigue a Ehredt y a su organización desde el tren hasta Ogden bajo sucesivos disfraces —el enmascarado clásico y el carretero José Martínez—, arrebata al político doscientos mil dólares y los documentos comprometedores de Dooley, y orquesta una elaborada lección moral para redimir a Hamilton Pomeroy antes de devolverlo, ya digno de confianza, a su misión original.
- Jebediah Ehredt: Influyente político de la oposición; tras perder una fortuna y el control de la conspiración a manos de El Coyote, es finalmente doblegado por la rebelión moral de su propia hija y acepta retirarse de la política a cambio de conservar parte de su fortuna y su libertad.
- Daniel Guerin: Secretario de Ehredt, revelado como un frío pistolero zurdo con ambiciones políticas propias; asesina a Robert Dooley a sangre fría, organiza una emboscada contra Pomeroy en la estación de Ogden y, al fracasar, telegrafía en clave a sus cómplices californianos para que le den caza antes de llegar a San Francisco.
- Effie Ehredt: Hija de Jebediah; testigo casual del asesinato de Dooley y del posterior incendio que estuvo a punto de costarle la vida, se enfrenta a su padre y a Guerin, y termina siendo la depositaria de los documentos que El Coyote entrega para vigilar la conducta futura de su padre.
- Robert Dooley: Corrupto inspector de las Reservas Indias de Utah, presentado ya en «La huella azul»; asesinado por Guerin por orden de Ehredt para apoderarse de los documentos comprometedores que guardaba en su caja de caudales.
- Hamilton Pomeroy Peter: Joven enviado del presidente Grant, capturado y a punto de ser ejecutado por los indios Buitres Negros; salvado por El Coyote, que le hace comprender la verdadera naturaleza de sus antiguos aliados y le entrega pruebas de corrupción con las que, por fin, puede cumplir honradamente su misión.
- Joan Hargrave («Desdémona»): Actriz que acompaña a Pomeroy en su huida hacia San Francisco, cada vez más próxima a enamorarse de él, según le confía El Coyote al propio joven.
- Oso Peludo: Jefe de los Buitres Negros, antiguo beneficiario de favores de El Coyote; acepta liberar a Pomeroy a cambio de una fuerte suma de dinero que servirá para aliviar la miseria de su pueblo, y despide al Coyote con una amarga reflexión sobre el ocaso de su raza.
- Yesares (Ricardo): Fiel colaborador de El Coyote; se disfraza como él para despistar a los perseguidores de Guerin durante el tiroteo final en la estación de Ogden.
- Antonio Páez: Transeúnte que rescata a Effie Ehredt del incendio provocado por Guerin; según una nota del propio texto, es uno de los protagonistas de «El secreto de Maisie Syer».
Portadas






✨ Frase característica
«¿Sabe cómo se evita a tiempo que un niño se abrase todo el cuerpo? Pues dejándole que se queme la yema de un dedo.» … Ahora creo que usted ya puede ser el mensajero de paz que Grant envió a California. Hasta hoy, usted sólo era un lechuguino.
— El Coyote, revelando a Hamilton Pomeroy el verdadero propósito de haberle dejado sufrir la traición de sus aliados
📜 Citas y proverbios
- Sólo el dinero condensa en sí todos los pecados capitales… El que roba a un rico, lo que en realidad hace es facilitarle un poco el camino hacia la salvación. — El Coyote, explicando a Jebediah Ehredt por qué le exige sus cheques
- Cuando una raza muere defendiendo su derecho a seguir existiendo, pasa a vivir en los libros de la Historia. Entonces se convierte en un ejemplo siempre vivo. — El Coyote, consolando al jefe Oso Peludo
- La noche ha llegado para nuestra raza… Algún día también llegará la noche a la raza de los rostros pálidos, porque ellos, que han traído la destrucción, emplearán su fuerza contra ellos mismos. — Oso Peludo, despidiéndose de El Coyote
- Para que sea fuerte, el acero necesita muchos golpes. — El Coyote, justificando ante Pomeroy la dura prueba a la que lo ha sometido
- No me toques con esas manos. Las tienes manchadas de sangre. — Effie Ehredt a su padre, al descubrir su implicación en la muerte de Dooley
- Todo cuanto se ha comprado con dinero puede comprarse nuevamente con más dinero. — El Coyote, explicando cómo convenció a los indios de liberar a Pomeroy
📚 Capítulos
Capítulo primero — «Jebediah Ehredt también ve al Coyote»
A bordo de su vagón privado, El Coyote sorprende a Ehredt y, bajo amenaza de mutilarlo, le arranca doscientos mil dólares en cheques y la carta comprometedora dirigida a Dooley, antes de obligarlo a saltar del tren en marcha.
Capítulo II — «La ira del señor Ehredt»
Tras una penosa caminata nocturna por el desierto, Ehredt es auxiliado por el carretero José Martínez —en realidad El Coyote disfrazado— y llega a Ogden, donde se reúne con Dooley, que le informa de la captura de Pomeroy.
Capítulo III — «Las decisiones del señor Ehredt»
Ehredt ordena la muerte de Pomeroy a manos de los indios y encarga a Guerin que elimine también a Dooley para apoderarse de sus documentos comprometedores; Guerin cumple ambos encargos con fría eficacia.
Capítulo IV — «Un mensaje del Coyote»
El Coyote fuerza la caja de caudales de Dooley y le arrebata los documentos que lo incriminaban, dejándole una nota burlona; poco después, Guerin asesina a Dooley de un disparo a quemarropa.
Capítulo V — «Una hora antes del anterior»
Se narra en paralelo cómo Effie Ehredt, alarmada por el comportamiento de su padre, llega a la oficina de Dooley justo quando estalla el incendio provocado por Guerin, y es rescatada in extremis por Antonio Páez.
Capítulo VI — «Hamilton Pomeroy Peter recibe una visita»
Preso y maltratado por Guerin y Ehredt, Pomeroy es entregado a los indios Buitres Negros para su ejecución, aunque estos, siguiendo instrucciones secretas de El Coyote, simulan aceptar el encargo sin llevarlo a cabo.
Capítulo VII — «Dos mujeres»
Effie Ehredt, tras presenciar cómo su padre y Guerin fuerzan la caja de caudales robada, confronta a Ehredt con la verdad sobre el asesinato de Dooley; Guerin, por su parte, la amenaza veladamente para impedir que abandone a su padre.
Capítulo VIII — «En el campamento indio»
El Coyote revela a Pomeroy toda la trama que ha urdido para hacerle comprender la traición de sus aliados, le entrega documentos que prueban la corrupción de las Reservas Indias y la letra de cambio falsificada, y lo encomienda a Joan Hargrave como su nuevo mensajero de paz.
Capítulo IX — «Los buenos informes de Daniel Guerin»
Al enterarse de la fuga de Pomeroy, Guerin contrata a un grupo de pistoleros en una taberna de Ogden para tenderle una emboscada en la estación, mientras Effie logra que su padre acepte, por fin, romper con sus intrigas.
Capítulo X — «A la caza del Coyote»
El Coyote visita a Ehredt y a su hija para ofrecerle una última oportunidad de redención; después, ayudado por Yesares, protege a Joan y Pomeroy en un violento tiroteo camino de la estación y consigue subirlos al tren hacia San Francisco.
Capítulo XI — «Hacia California»
Ya en marcha el tren, Guerin telegrafía en clave a sus cómplices californianos para que intercepten a Pomeroy; Joan y este coinciden por casualidad con don César de Echagüe, que finge total ignorancia de lo ocurrido, mientras El Coyote se aleja al galope junto a la vía.
🎭 Temas y estilo
- La lección moral disfrazada de aventura: el eje de la novela no es tanto la derrota física de los villanos como la transformación interior de Hamilton Pomeroy, a quien El Coyote somete deliberadamente a la traición de sus falsos aliados para que comprenda, por experiencia propia, la naturaleza de la ambición política sin escrúpulos.
- El redentor implacable: frente a la crueldad calculada de Guerin y la debilidad interesada de Ehredt, El Coyote aplica una justicia que combina el castigo económico, la humillación pública y, sobre todo, la oportunidad de enmienda, como demuestra el trato dado tanto a Dooley (a quien avisa antes de actuar) como al propio Ehredt al final de la novela.
- La hija como conciencia moral del padre: el personaje de Effie Ehredt, que pasa de la ingenuidad a la rebeldía abierta contra los crímenes de su padre, ofrece una de las tramas familiares más desarrolladas de la saga, y es presentado explícitamente por El Coyote como la clave de la redención de Jebediah Ehredt.
- El indio como aliado y espejo moral: la relación de confianza entre El Coyote y el jefe Oso Peludo, y el discurso de este último sobre el ocaso de su pueblo, dan a esta entrega una de las reflexiones más directas de la colección sobre la injusticia sufrida por los pueblos originarios bajo la administración de las reservas.
- Cierre en movimiento: la novela concluye, de forma característica en la saga, en pleno viaje —el tren hacia California, el jinete que se aleja por las llanuras de sal— dejando abierta la continuidad de la trama de Pomeroy y Joan Hargrave para su llegada a Los Ángeles.
📎 Notas
Esta novela es una continuación directa de «La huella azul»: retoma la acción en el mismo tren y con los mismos personajes —Ehredt, Guerin, Pomeroy, Joan Hargrave, Dooley— exactamente donde la anterior la había dejado, formando con ella una historia en dos partes poco habitual en la estructura, normalmente autoconclusiva, de la colección.
Una nota a pie de página del propio texto remite a «El Diablo en Los Ángeles» en relación con un juego de palabras de El Coyote sobre «el Diablo» (alusión a Juan Nepomuceno Marinas, alias El Diablo, personaje de aquella novela), y otra remite a «El secreto de Maisie Syer» para identificar a Antonio Páez, el rescatador de Effie Ehredt, como personaje ya conocido de esa entrega anterior de la saga.
La novela cierra el ciclo iniciado en Washington con la aparición de don César de Echagüe, ya de regreso hacia California en el mismo tren que Joan Hargrave y Pomeroy, fingiendo haber pasado unos días en Omaha por «asuntos económicos» e ignorar por completo los sucesos de Ogden, un guiño irónico dirigido al lector que conoce ya su doble identidad.






