Novela protagonizada, de forma inusual, por un antagonista de enorme carisma —el antiguo guerrillero confederado Robert Toombs— y que, también de forma inusual en la colección, termina en un auténtico cliffhanger: ni Beatriz de Echagüe ni Kathryn Sneesby ni la propia Guadalupe han sido rescatadas, y El Coyote, derrotado por primera vez por un adversario más astuto que él, se queda a pie en pleno desierto jurando vengarse.
🗺️ Sinopsis
Robert «Bob» Toombs, antiguo oficial de guerrillas confederado convertido, según la versión oficial, en bandido y asesino perseguido a muerte por orden personal del presidente Grant, llega a Los Ángeles y mata en duelo callejero, con un revólver de gatillo limado que dispara desde dentro de la funda, al veterano Benedict Carey, que pretendía entregarlo a cambio de una recompensa. Advertido por el tabernero Douglas y por Lindy La Follette —antigua prostituta cuya propia familia fue destruida años atrás por represalias del ejército de Sheridan a raíz de una de las hazañas de guerra de Toombs—, el fugitivo se refugia esa misma noche en el rancho de San Antonio, hogar de don César de Echagüe, haciéndose pasar por un simple veterano confederado en apuros.
Durante la cena, Toombs conmueve a la familia con el relato, cuidadosamente dramatizado, de su gran amor de guerra, Joan La Follette, asesinada por las tropas del Norte, y del tesoro familiar que ambos enterraron antes de la tragedia. Entretanto, la escritora Kathryn Sneesby, huésped de la casa, bromea con la peregrina idea de convertir al escéptico y pacifista don César en el héroe de una novela de aventuras bajo el nombre de El Coyote, sin sospechar cuánta verdad hay en su ocurrencia. Cuando el coronel O’Brien irrumpe en la hacienda con una partida militar en busca de Toombs, don César lo engaña con sutileza —sin faltar técnicamente a su palabra— llevándolo al cuarto de Guadalupe en vez de al de su propia esposa, permitiendo así que Toombs escape por la ventana.
Pero el fugitivo, lejos de agradecer el favor, revela su verdadera naturaleza: cree que don César pretendía entregarlo y, en represalia, reduce a golpes al joven César, roba el retrato y las joyas de Guadalupe, y secuestra a punta de revólver a Beatriz de Echagüe y a Kathryn Sneesby, huyendo con ellas en el coche familiar hacia Arizona y exigiendo cien mil dólares de rescate por ambas. Mientras tanto, en Los Ángeles, el fiel Ricardo Yesares es tiroteado por el sicario Aldous Dynes por orden de Douglas, el tabernero, que teme que el posadero descubra sus turbios negocios; Yesares sobrevive milagrosamente gracias a que las balas impactan en su reloj de bolsillo. El Coyote, tras interrogar a Dynes, lo perdona a cambio de que elimine a Douglas, lo que el sicario cumple matando al tabernero antes de ser hallado muerto él mismo junto a la caja de caudales recién saqueada, en un doble desenlace que la policía de Los Ángeles nunca llega a esclarecer del todo.
Al regresar al rancho, don César y su cuñado Edmonds Greene descubren el secuestro y una carta de Toombs anunciando el rescate. Peor aún: un segundo mensaje revela que Guadalupe de Echagüe, que viajaba de regreso desde México tras una larga ausencia, ha caído también en poder de la banda de Toombs. Dividiendo fuerzas, don César y Greene parten hacia Palomas (Arizona) tras el rastro de Beatriz y Kathryn, mientras el joven César, acompañado por los Lugones y por Mario Lujan —antiguo colaborador del Coyote—, se adelanta para intentar proteger a Guadalupe antes de que la alcance la banda. En una posada del camino, El Coyote se enfrenta directamente a Toombs en un duelo nocturno a tiros que termina en tablas: el bandido mata a todos los caballos de los perseguidores para dejarlos varados en el desierto y escapa por una cisterna subterránea, dejando una irónica nota de despedida en la que confirma que también Guadalupe está ya en poder de su banda. La novela termina abruptamente en este punto, con El Coyote derrotado por primera vez por un adversario a su altura y jurando, ya sin caballos, que Toombs pagará muy cara la lección.
🕰️ Contexto histórico
La acción se sitúa pocos años después del final de la Guerra de Secesión (1861-1865), en un Los Ángeles todavía marcado por el enfrentamiento Norte-Sur: antiguos combatientes confederados conviven con guarniciones de la Unión al mando de oficiales como el coronel O’Brien, y el simple acento sureño de un desconocido («Huele a Confederación») basta para despertar sospechas. El relato de Toombs sobre su campaña de guerrillas en el valle del Shenandoah recrea con detalle histórico verosímil las tácticas de hostigamiento empleadas por las partidas irregulares confederadas contra las líneas de abastecimiento del general Sheridan, así como las brutales represalias de este último —la política de «tierra quemada» que arrasó literalmente el valle del Shenandoah en el otoño de 1864, documentada en la propia novela a través del testimonio de Toombs. El personaje remite además a la figura histórica real de Robert Toombs, político y general confederado georgiano, aunque Mallorquí construye aquí un personaje de ficción homónimo con una biografía propia, muy distinta de la del histórico secretario de Estado confederado.
👥 Personajes
- El Coyote / Don César de Echagüe: En esta entrega el héroe enmascarado sufre su primera derrota clara ante un adversario, Robert Toombs, que demuestra ser su igual en astucia, puntería y sangre fría. Pierde a los cuatro caballos de la persecución, fracasa en rescatar a su hermana, a la novelista huésped de su casa y, finalmente, también a su propia esposa, y termina la novela varado en pleno desierto, obligado a esperar antes de poder reanudar la caza de su enemigo.
- Robert «Bob» Toombs: Antiguo oficial de guerrillas confederado, condenado a muerte por el Gobierno de la Unión por hechos que la novela deja deliberadamente ambiguos —heroísmo militar legítimo según su propio relato, bandolerismo y asesinato según la versión que circula entre sus perseguidores—. De modales exquisitos, inteligencia fría y una puntería extraordinaria lograda gracias a un revólver con el gatillo limado, se convierte en el antagonista más completo y peligroso al que se ha enfrentado El Coyote hasta esta entrega, capaz de engañarlo, herirlo en su orgullo y escapársele en el tramo final de la novela.
- Guadalupe de Echagüe: Esposa de don César, ausente durante buena parte de la novela en un viaje de regreso desde México que se anuncia por telegrama con una semana de retraso debido a un fallo del servicio telegráfico. Su llegada inminente, el extraño interés que su retrato despierta en Toombs y su posible parecido con la difunta Joan La Follette, el gran amor de guerra del bandido, la convierten en el motivo más profundo —y más inquietante— de todo el conflicto, y la novela termina con ella ya capturada por la banda de Toombs, sin que el lector llegue a verla en escena.
- César de Echagüe (hijo): El hijo adolescente del Coyote, ya curtido tras su experiencia en la novela anterior, es reducido y maniatado por Toombs al inicio del secuestro, pero se recupera con rapidez y asume con determinación la misión de adelantarse, junto a los Lugones y Mario Lujan, para proteger a su madre antes de que la alcance la banda enemiga, ganándose a pulso el respeto inicial reticente de sus duros acompañantes.
- Beatriz de Echagüe: Hermana de don César y esposa de Edmonds Greene, secuestrada junto a Kathryn Sneesby por Toombs, que exige cien mil dólares de rescate por ambas conjuntamente. Demuestra entereza y valor al intentar, junto a Kathryn, atacar a su captor con una botella de coñac antes de ser reducida y atada.
- Kathryn Sneesby: Célebre novelista huésped del rancho de San Antonio, de observación aguda e imaginación desbordante, que llega a proponer —en una de las bromas más autorreferenciales de toda la colección— convertir al propio don César en el héroe de una novela bajo el nombre de El Coyote, sin sospechar que acierta plenamente. Secuestrada junto a Beatriz, su destino queda en el aire al cerrarse la novela.
- Edmonds Greene: Cuñado yanqui de don César, esposo de Beatriz, que acompaña al Coyote en la persecución de Toombs hacia Arizona. Su angustia por la suerte de su esposa y su reproche a don César por anteponer la búsqueda de Guadalupe aportan la tensión emocional más directa del tramo final de la novela.
- Lindy La Follette: Prostituta de La Bella Unión, antigua miembro de la familia La Follette, cuya hermana y hermano menor murieron en las represalias militares desencadenadas por una de las hazañas de guerra de Toombs. Pese a ello, orienta al fugitivo hacia el rancho de San Antonio y decide, en un giro redentor, abandonar su vida anterior y reunirse con él en Palomas, Arizona.
- Ricardo Yesares: Fiel colaborador del Coyote y posadero de la posada del Rey don Carlos, gravemente herido de bala por encargo de Douglas, se salva de milagro gracias a que los dos disparos impactan primero en su reloj de bolsillo. Su esposa, Serena, a punto está de revelar en público su relación con el enmascarado, lo que obliga a Greene a dejarla sin sentido de un puñetazo para evitar la indiscreción.
- Douglas: Tabernero de La Bella Unión, implicado en turbios negocios —incluido, al menos, el asesinato encubierto de un agente de la Pinkerton— que ordena la muerte de Yesares por temor a ser descubierto. Muere asesinado por su propio sicario, Aldous Dynes, por encargo de un Coyote que prefiere no ensuciarse las manos directamente.
- Aldous Dynes: Sicario de poca monta contratado por Douglas para matar a Yesares. Capturado por El Coyote, es perdonado a cambio de asesinar a su propio patrón, encargo que cumple con frialdad antes de morir él mismo, en circunstancias que la Policía de Los Ángeles nunca llega a esclarecer del todo, sugiriendo un ajuste de cuentas final del propio Coyote que el relato deja deliberadamente ambiguo.
- Mario Lujan y los hermanos Lugones: Antiguos colaboradores del Coyote —Lujan ya conocido de la entrega «Al servicio del Coyote»— que se suman a la expedición de protección de Guadalupe junto al joven César, aportando experiencia, dureza y, en el caso de los Lugones, una inicial desconfianza hacia la juventud del muchacho que este se encarga de disipar con su entereza.
Portadas






✨ Frase característica
«Mato para que no me maten, señor de Echagüe.»
— Robert Toombs a don César, resumiendo su filosofía de superviviente implacable
📜 Citas y proverbios
- «El agua llegó caliente… Debí haberme ahorrado la molestia de traerla desde tan lejos, pues de antemano pude haber previsto que el agua se tenía que calentar por el camino.» — don César de Echagüe, parábola con la que defiende ante Toombs su pacifismo filosófico ante la muerte inevitable
- «Es la defensa enérgica la que hace gloriosa la victoria. Y, por lo tanto, apetecible. Como ve, la culpa está en las víctimas.» — don César, en su debate filosófico sobre la violencia con Robert Toombs
- «¿Por qué no habría yo de convertir al escéptico y sedentario don César de Echagüe en quijotesco Coyote?» — Kathryn Sneesby, bromeando sin saberlo sobre la verdadera identidad de su anfitrión
- «Prefiero ser un canalla vivo y libre a convertirme en un caballero colgado de una horca.» — Robert Toombs, justificando ante Beatriz y Kathryn su decisión de secuestrarlas
- «Son muchos los que no me comprenden. A veces, ni yo mismo; pero Toombs tampoco comprende que a ciertos animales que parezcan mansos es peligroso enfurecerlos.» — don César de Echagüe, en las líneas finales de la novela, jurando en silencio su desquite
📚 Capítulos
Capítulo primero — «Un veterano de Stonewall»
Robert Toombs llega a Los Ángeles, bebe un julepe en La Bella Unión y, descubierto por el veterano confederado Benedict Carey, que pretende entregarlo por una recompensa, lo mata en duelo callejero con un revólver sin gatillo. Lindy La Follette, antigua víctima de una represalia militar provocada por el propio Toombs años atrás, decide no obstante ayudarlo y lo orienta hacia el rancho de San Antonio.
Capítulo II — «La imaginación de una escritora»
Ya refugiado en casa de don César, Toombs relata con dramatismo la historia de su amor de guerra, Joan La Follette, asesinada por represalias de Sheridan. La novelista Kathryn Sneesby, intrigada por la personalidad de su anfitrión, bromea con la idea de convertirlo en el héroe de una novela titulada El Coyote.
Capítulo III — «El cuarto de Guadalupe»
El coronel O’Brien irrumpe con sus soldados en busca de Toombs. Don César, sin faltar técnicamente a su palabra, lo lleva al cuarto de Guadalupe en vez de al de su propia esposa, permitiendo así que el fugitivo escape por la ventana antes del registro.
Capítulo IV — «Sorpresa»
Creyendo que don César pretendía traicionarlo, Toombs reduce al joven César, roba el retrato y las joyas de Guadalupe, y secuestra a punta de revólver a Beatriz y a Kathryn, huyendo con ellas en el coche familiar rumbo a Arizona tras burlar fácilmente un puesto de vigilancia militar.
Capítulo V — «El delito de Bob Toombs»
Don César y Greene viajan a Los Ángeles a telegrafiar a Washington y reciben, con una semana de retraso por un fallo telegráfico, la noticia de que Guadalupe ya ha cruzado la frontera de regreso a California. El locuaz telegrafista Winters les relata la leyenda de bandolerismo que rodea a Toombs, mientras Ricardo Yesares es tiroteado en la calle por el sicario Aldous Dynes.
Capítulo VI — «Doble venganza»
Milagrosamente salvado por su propio reloj de bolsillo, Yesares sobrevive al atentado. El Coyote interroga a Dynes, lo perdona a cambio de que mate a Douglas —instigador real del ataque— y el sicario cumple el encargo antes de ser hallado muerto también él, en un doble desenlace que deja perpleja a la Policía de Los Ángeles.
Capítulo VII — «Una carta»
De regreso al rancho, don César y Greene descubren el secuestro de Beatriz y Kathryn a través de una carta de Toombs que exige cien mil dólares de rescate por ambas. Una segunda noticia revela que también Guadalupe corre peligro, lo que obliga a don César a dividir fuerzas entre la persecución de Toombs y la protección de su esposa.
Capítulo VIII — «Los servidores del Coyote»
El joven César recluta a los hermanos Lugones y a Mario Lujan, antiguo colaborador del Coyote, para adelantarse hacia la frontera de Arizona y proteger a Guadalupe antes de que la alcance la banda de Toombs, ganándose con esfuerzo la confianza inicial reticente de sus duros compañeros de viaje.
Capítulo IX — «Persecución»
Don César y Greene siguen el rastro de Toombs hasta una posada donde, convertido en El Coyote, el hacendado libra un duelo nocturno con el bandido. Toombs mata a los cuatro caballos de sus perseguidores, escapa por una cisterna subterránea y deja una última nota confirmando que Guadalupe también ha caído en poder de su banda, dejando a El Coyote varado en el desierto y la novela abierta a una resolución pendiente.
🎭 Temas y estilo
- El villano como doble oscuro del héroe: Toombs comparte con don César la inteligencia, la elocuencia y hasta cierto encanto personal, convirtiéndose en el primer antagonista de la colección capaz de ganarle a El Coyote una partida completa, y obligando al lector a replantearse en qué consiste exactamente la superioridad moral del enmascarado frente a sus enemigos.
- El juego metaliterario de Kathryn Sneesby, que imagina convertir a don César en un personaje de novela llamado El Coyote sin sospechar la verdad, es uno de los guiños autorreferenciales más explícitos de toda la saga, y sitúa a la propia colección como un comentario irónico sobre sí misma.
- El debate filosófico entre don César y Toombs sobre el sentido de defender una vida que, de todos modos, ha de perderse, ocupa un espacio inusualmente extenso para un diálogo de ideas dentro de una novela de acción, y sirve a Mallorquí para perfilar con mayor hondura habitual la personalidad escéptica de su héroe.
- La estructura en cliffhanger, sin precedentes hasta esta entrega: la novela termina con tres mujeres de la familia Echagüe en poder del enemigo y El Coyote derrotado y a pie en el desierto, una resolución abierta que rompe deliberadamente con el patrón de cierre satisfactorio habitual de la colección.
- La ambigüedad moral de Toombs, presentado alternativamente como héroe romántico de causa perdida (en los ojos de Lindy y, en parte, de Kathryn) y como bandido cruel y manipulador, mantiene al lector en una tensión interpretativa poco frecuente en el maniqueísmo habitual del género.
📎 Notas
Esta novela presenta una particularidad única hasta ahora en la colección: termina en un auténtico cliffhanger, sin resolver el secuestro de Beatriz, Kathryn ni Guadalupe, y sin el enfrentamiento final entre El Coyote y Toombs que cabría esperar. El texto original no incluye epílogo ni cierre narrativo, por lo que cabe suponer que su desenlace se resuelve en la entrega siguiente de la colección.
El texto incluye dos notas a pie de página del propio autor: la primera explica el papel histórico de la Agencia de Detectives Pinkerton, mencionada a propósito del agente que Douglas hizo desaparecer en su bodega; la segunda remite expresamente a la novela Nº 26, «Al servicio del Coyote», como referencia previa para el personaje de Mario Lujan, confirmando la continuidad genealógica de los colaboradores del Coyote a lo largo de la saga.
El retrato de Guadalupe y el paralelismo sugerido con la difunta Joan La Follette —el gran amor de guerra de Toombs— añaden una capa de ambigüedad psicológica al personaje del villano, cuyo interés por la esposa del Coyote parece ir más allá del mero cálculo criminal, extremo que la novela deja deliberadamente sin resolver en espera de su continuación.






