Esta entrega traslada la acción hasta Washington D.C., en la época del presidente Ulysses S. Grant, y desarrolla una intrincada trama detectivesca en torno al robo, veinte años atrás, de una diadema de esmeraldas peruanas propiedad de una misión franciscana californiana. La novela recupera al hijo de César de Echagüe como colaborador activo y directo de su padre, y culmina con uno de los giros más sorprendentes de la saga: el propio jefe superior de policía de la capital federal resulta ser el auténtico instigador de una cadena de asesinatos vengativos.
🗺️ Sinopsis
El anciano fray Anselmo, de la Misión de San Benito de Palermo, confiesa a César de Echagüe un secreto guardado durante veinte años: la auténtica Diadema de las Ocho Estrellas, adorno de esmeraldas peruanas de la imagen de la Blanca Paloma, fue robada en 1850 por una banda de ocho hombres que asesinaron al indio Ambrosio Navarro, sustituyendo las piedras legítimas por imitaciones de cristal que nadie ha vuelto a cuestionar desde entonces. La inminente petición del Gobierno de Washington de exponer la diadema en la Exposición Nacional obliga al fraile a solicitar, por fin, la ayuda de El Coyote, a quien dos décadas atrás ya había ocultado la verdad.
El Coyote, acompañado en varios tramos de la investigación por su propio hijo, sigue el rastro de las esmeraldas hasta Ogden, Utah, donde localiza a dos de los ladrones originales, Calixto Valdés y Mario Guerrero, convertidos en taberneros prósperos gracias a la reciente venta de sus piedras a un misterioso comprador. Antes de poder completar su confesión, ambos son brutalmente degollados, y en la mano de cada cadáver aparece una esmeralda falsa, primera pista de un patrón de venganza sistemática que se repetirá con cada uno de los antiguos ladrones. La investigación revela que el comprador es Elias Fiske, magnate del acero, quien, carcomido por el remordimiento tras enterarse de los asesinatos de sus antiguos cómplices, ha estado recomprando las esmeraldas legítimas una a una para devolverlas a la misión, financiando además con un millón de dólares la restauración de las misiones franciscanas.
A través de Fiske, El Coyote reconstruye la historia completa: las esmeraldas robadas fueron vendidas en su día al rico sudista André Fransac como regalo de bodas, pero el intermediario original de la operación, Joab Wetach —recientemente asesinado en Washington como secretario de la Embajada de Austria—, sustituyó en el último momento las piedras auténticas por imitaciones, timando tanto a Fransac como a sus propios cómplices. Localizado y torturado por un vengador desconocido antes de morir, Wetach reveló bajo tortura los nombres de todos los implicados, desencadenando una cacería sistemática que ya se ha cobrado la vida de siete de los ocho ladrones originales, dejando a Fiske, el más rico y protegido de todos, como última víctima potencial.
Pese a las precauciones extremas de Fiske —guardias armados, vigilancia del jardín, negativa a dormir en su propia cama—, el magnate es finalmente asesinado la misma noche en que entrega las esmeraldas al presidente Grant durante una recepción en la Casa Blanca, con pruebas cuidadosamente plantadas que incriminan al empobrecido sudista André Fransac, comprador original de las joyas y sospechoso obvio por su rencor hacia la Unión. El Coyote, sin embargo, desconfía de esta solución demasiado perfecta y, tras un ingenioso despiste que le permite ausentarse del tren que debía llevarlo de regreso a California —dejando a su hijo fumando cigarros para simular su presencia—, descubre la verdadera identidad del asesino: Harold Bradford, el propio jefe superior de policía de Washington, quien no es otro que Homer Blodgett, el receptador original de las esmeraldas robadas, brutalmente azotado por Fransac veinte años atrás al descubrirse el engaño de Wetach, y que ha dedicado dos décadas a reconstruir su vida bajo una identidad falsa para, finalmente, vengarse sistemáticamente de todos los implicados en su humillación, utilizando a un inconsciente Fransac como chivo expiatorio final.
En una tensa confrontación nocturna, El Coyote obliga a Blodgett a firmar una confesión completa que exonera a Fransac, pero el policía, resignado a su derrota, intenta un último ardid: activa un mecanismo oculto en su propio escritorio que dispara cuatro pistolas ocultas contra la silla de su interlocutor. El Coyote, que había descubierto y neutralizado la trampa de antemano invirtiendo la dirección de las armas, sale ileso mientras Blodgett muere por su propio mecanismo, en un desenlace que el jefe del tren, al regresar don César a su compartimento tras la ausencia disimulada por el humo de los cigarros fumados por su hijo, atribuye erróneamente a un suicidio provocado por El Coyote.
🕰️ Contexto histórico
La novela se ambienta en el Washington D.C. de la presidencia de Ulysses S. Grant, en los primeros años de la década de 1870, e incorpora abundantes referencias históricas reales: la reciente Guerra de Secesión y sus consecuencias económicas sobre los antiguos propietarios sudistas, la construcción de los ferrocarriles transcontinentales Union Pacific y Pacific del Sur, y el ambiente diplomático de la capital, con la Embajada de Austria-Hungría bajo el reinado del emperador Francisco José. Se menciona también, con precisión histórica, la figura del efímero emperador Maximiliano de México, instalado por Napoleón III, y la leyenda de su tesoro perdido, que sirve de trasfondo al misterioso pasado del secretario de embajada Joab Wetach.
👥 Personajes
- César de Echagüe (El Coyote): Protagonista. Acepta el encargo de fray Anselmo de recuperar la auténtica Diadema de las Ocho Estrellas, viajando hasta Ogden y después hasta Washington, donde debe investigar una cadena de asesinatos sistemáticos disfrazados de venganza justiciera. En esta entrega involucra activamente a su propio hijo en tareas de vigilancia y colaboración, y culmina su investigación desenmascarando al propio jefe de policía de la capital federal como el verdadero cerebro criminal.
- El pequeño César de Echagüe: Hijo del protagonista, de unos diez u once años, que colabora activamente en la investigación: vigila la taberna de Ogden, dispara un revólver para ahuyentar a un intruso nocturno en casa de sus tíos, y finalmente finge la presencia de su padre en el tren fumando dos cigarros para sostener su coartada durante la confrontación final con Blodgett.
- Fray Anselmo: Anciano franciscano de la Misión de San Benito de Palermo, que ocultó durante veinte años el robo de la auténtica diadema de esmeraldas para evitar más derramamiento de sangre. Atormentado por su conciencia y presionado por la inminente petición del Gobierno de exponer las joyas, finalmente solicita la ayuda de El Coyote para resolver el misterio antes de morir en paz.
- Elias Fiske: Magnate del acero, uno de los ocho ladrones originales de la diadema. Atormentado por el remordimiento tras enterarse de los asesinatos de sus antiguos cómplices, dedica su fortuna a recomprar en secreto las esmeraldas legítimas para devolverlas a la misión, financiando además la restauración de las misiones franciscanas con un millón de dólares. Es finalmente asesinado la misma noche en que las esmeraldas llegan a manos del presidente Grant.
- Joab Wetach: Intermediario original del robo de la diadema, posteriormente secretario de la Embajada de Austria en Washington bajo una identidad nacionalizada. Estafó tanto a sus propios cómplices como al comprador final, André Fransac, sustituyendo las esmeraldas legítimas por imitaciones. Es la primera víctima de la cadena de asesinatos vengativos, torturado hasta revelar los nombres de todos los implicados en el robo.
- André Fransac: Rico hacendado sudista arruinado por la Guerra de Secesión, comprador original —y estafado— de la diadema de esmeraldas como regalo de bodas. Manipulado sin saberlo por el verdadero asesino para que las pruebas de los crímenes recaigan sobre él, es finalmente exonerado gracias a la confesión firmada por Blodgett antes de morir.
- Harold Bradford / Homer Blodgett: Antagonista principal, revelado como el verdadero cerebro de toda la trama. Bajo su prestigiosa identidad de jefe superior de policía de Washington se oculta Homer Blodgett, receptador original de las esmeraldas robadas, brutalmente azotado por André Fransac veinte años atrás al descubrirse el engaño de Wetach. Dedica dos décadas a reconstruir su vida bajo una identidad falsa y, aprovechando su cargo policial, ejecuta sistemáticamente a todos los implicados en su humillación, incriminando a un inconsciente Fransac como chivo expiatorio. Muere por su propia trampa mortal, revertida por El Coyote, en el desenlace de la novela.
- Edmonds Greene: Cuñado de César, delegado del Gobierno de Washington, encargado de entregar oficialmente las esmeraldas al presidente Grant. Colabora nerviosamente con las estratagemas de su cuñado, temiendo constantemente que su doble identidad sea descubierta por las autoridades federales.
- Donna Hayden: Joven de buena familia washingtoniana, agente encubierta y ocasional del jefe de policía Bradford, encargada de distraer a don César durante la recepción presidencial para facilitar el registro de sus efectos personales. Su breve y elegante duelo verbal con César de Echagüe añade un contrapunto de humor social a la trama de intriga política.
Portadas






✨ Frase característica
«Ya sé que no pensabas suicidarte. Creíste que dos de las cuatro balas las recibiría yo en mi cuerpo… Cambié la dirección de las pistolas. Los disparos contra mí fueron para ti.»
(El Coyote, tras revertir la trampa mortal oculta en el escritorio de Harold Bradford / Homer Blodgett.)
📜 Citas y proverbios
- «Ocho estrellas verdes. La mejor diadema y la única digna de las sienes que ciñe…» — Fray Anselmo, sobre la Diadema de las Ocho Estrellas
- «El Coyote lo sabe casi todo, Excelencia. Si yo no supiera casi todo lo que se puede saber, hace muchos años que me hubiesen colgado de un álamo.» — El Coyote al conde de Hagen, embajador de Austria
- «No debo beber… No debo beber.» — Elias Fiske, atormentado por el temor a ser la siguiente víctima de la cadena de asesinatos
- «Es que debe de ser un coyote con colmillos de tigre.» — El conde de Hagen, sobre la fama de El Coyote
- «Éstas son las pruebas de la culpabilidad de Homer Blodgett, que durante este tiempo ha vivido bajo nombre supuesto. La justicia ya se ha cumplido.» — Nota final de El Coyote, adjunta a la confesión firmada
📚 Capítulos
Capítulo I — «La blanca paloma de San Benito de Palermo»
César de Echagüe visita, junto a su hijo, la Misión de San Benito de Palermo, donde fray Anselmo le confiesa un secreto guardado durante veinte años relacionado con la Diadema de las Ocho Estrellas y con la muerte del indio Ambrosio Navarro, pidiéndole que consiga la ayuda de El Coyote antes de morir.
Capítulo II — «La diadema de las ocho estrellas»
El Coyote visita esa misma noche a fray Anselmo, revelándole que ya conoce buena parte del secreto, y obtiene los primeros datos sobre el robo cometido veinte años atrás: ocho hombres, entre ellos Calixto Valdés y Mario Guerrero, sustrajeron las esmeraldas legítimas de la diadema, sustituyéndolas por imitaciones de cristal, y asesinaron a Ambrosio Navarro en su huida.
Capítulo III — «Una pista helada»
El Coyote localiza en Ogden, Utah, a Valdés y Guerrero, convertidos en prósperos taberneros gracias a la reciente venta de sus esmeraldas a un misterioso comprador. Antes de que puedan completar su confesión, ambos son brutalmente degollados, y don César descubre en sus manos sendas esmeraldas falsas, primera pista del patrón de venganza que se repetirá en toda la novela.
Capítulo IV — «Siguiendo la pista»
En Washington, César descubre que el comprador de las esmeraldas de Valdés y Guerrero fue el magnate Elias Fiske, y que Joab Wetach, secretario de la Embajada de Austria, había sido también asesinado tras ser torturado. Disfrazado, El Coyote se infiltra en la Embajada austriaca y obtiene del propio embajador, el conde de Hagen, una lista con los nombres de los diez implicados en el robo original.
Capítulo V — «La historia de las ocho estrellas»
El Coyote visita a Elias Fiske, aterrorizado por ser el último superviviente de los ladrones originales, y le obliga a revelar toda la historia del robo y de la estafa de Wetach a costa de sus propios cómplices. Fiske entrega las ocho esmeraldas auténticas y firma un cheque de un millón de dólares en favor de las misiones franciscanas.
Capítulo VI — «La fiesta del presidente»
Edmonds Greene entrega oficialmente las esmeraldas al presidente Grant durante una recepción en la Casa Blanca. El jefe de policía Harold Bradford muestra un interés sospechoso por el misterioso fraile que las envió, y su agente Donna Hayden distrae a César mientras alguien registra, sin éxito, su equipaje en casa de los Greene, siendo ahuyentado a tiros por el hijo de César.
Capítulo VII — «Elias Fiske paga una deuda»
Elias Fiske es asesinado esa misma noche, con pruebas que incriminan a André Fransac. Aunque el presidente ordena no dar publicidad al caso, César, sospechando que la solución es demasiado perfecta, se despide oficialmente de Bradford para regresar a Los Ángeles, no sin antes advertir a Donna Hayden, en un gesto de deferencia, que evite presentarse ante su jefe aquel día.
Capítulo VIII — «La justicia del Coyote»
César, ya en el tren de regreso, deja a su hijo fumando cigarros para simular su presencia y se infiltra, disfrazado, en el despacho de Harold Bradford, a quien desenmascara como Homer Blodgett, el receptador original de las esmeraldas, azotado por Fransac veinte años atrás y verdadero autor de toda la cadena de asesinatos vengativos. Obligado a firmar una confesión que exonera a Fransac, Blodgett intenta un último ardid activando una trampa de pistolas ocultas en su escritorio, pero El Coyote, que ya la había descubierto y revertido, sale ileso mientras su enemigo muere por su propio mecanismo. De vuelta en el tren, nadie sospecha que don César de Echagüe se ha ausentado en ningún momento.
🎭 Temas y estilo
- El misterio de identidad múltiple: la trama gira en torno a una cadena de identidades ocultas —Wetach como diplomático austriaco, Bradford como Blodgett— que exige de El Coyote una investigación de tipo detectivesco clásico, con pistas materiales y deducciones lógicas, más que la habitual acción directa.
- La venganza que se perpetúa en el tiempo: al igual que en «La sombra del Coyote» y «Sierra de Oro», esta novela explora el tema de una venganza gestada durante dos décadas, aquí llevada al extremo de que el propio vengador ocupe un cargo de máxima autoridad policial para ejecutar su plan con total impunidad.
- El padre y el hijo como equipo investigador: esta entrega profundiza la colaboración entre César y su hijo, iniciada en «El hijo del Coyote», incorporando al muchacho a tareas de vigilancia, disparo defensivo y sostenimiento de coartadas, en un desarrollo progresivo de su futura vocación como posible heredero de la máscara.
- La autoridad corrupta como enemigo final: el hecho de que el villano principal sea el jefe superior de policía de la capital de la nación constituye uno de los desenlaces más audaces de la saga, llevando al extremo el motivo, ya presente en «La victoria del Coyote», de la ley convertida en instrumento del crimen.
- El escenario de la alta política como telón de fondo: la ambientación en Washington, con la Casa Blanca, las embajadas europeas y el propio presidente Grant como personajes secundarios, amplía notablemente el alcance geográfico y social de la saga respecto a las entregas centradas en California.
📎 Notas
Esta es la segunda novela de la saga, tras «La justicia del Coyote» (Nº 13), ambientada total o parcialmente en Washington D.C., y la primera en incluir al presidente de los Estados Unidos —Ulysses S. Grant— como personaje secundario activo dentro de la trama.
El desarrollo del hijo de César como colaborador cada vez más activo de las investigaciones de El Coyote, iniciado en «El hijo del Coyote» (Nº 15) y profundizado aquí, sugiere una progresión narrativa deliberada por parte de Mallorquí hacia un posible relevo generacional del personaje en entregas futuras.






