Esta tercera entrega traslada la acción de Los Ángeles a Monterrey, entonces sede del gobierno de California, y da un giro narrativo respecto a las dos primeras novelas: por primera vez aparece un impostor que usurpa la identidad del Coyote para cometer crímenes reales, y el propio César de Echagüe se convierte en principal sospechoso de una serie de asesinatos que no ha cometido. La novela cierra además, en su epílogo, con el regreso de Edmonds Greene y el anuncio de una nueva misión para El Coyote en el Valle de la Muerte, que sirve de puente hacia la siguiente aventura de la saga.
🗺️ Sinopsis
Durante una fiesta ofrecida por el gobernador de California, general Curtis, en el antiguo palacio de los Ortega de Monterrey, César de Echagüe discute acaloradamente con el alcalde Julián Carreras, a quien humilla con una demostración de puntería lanzando su daga oriental contra el tronco de una parra. Poco después, aprovechando el estruendo de los fuegos artificiales, un enmascarado disfrazado de fraile franciscano —que todos identifican como El Coyote— irrumpe en la fiesta, roba las joyas de las damas y asesina a Carreras de un disparo. Antes de escapar, oculta pruebas comprometedoras (un antifaz con las joyas robadas y un revólver recién disparado) en los bolsillos y prendas de César, quien descubre el engaño a tiempo y logra deshacerse de ellas sin ser visto, aunque queda como principal sospechoso ante el gobernador Curtis.
Salvado en el último momento por el testimonio —falso, pero decisivo— del soldado Clifton Overbeck, que asegura haberle visto con una dama durante el crimen, César recupera la libertad. Sin embargo, Overbeck reconoce en él al auténtico Coyote y le cita esa misma noche en la taberna de Jacinto para un chantaje encubierto. Cuando César acude a la cita disfrazado de Coyote, encuentra al soldado asesinado con una daga de hoja triangular —la misma que él lanzó a la parra— y descubre que ha caído en una emboscada militar; logra escapar hiriendo y desarmando a los soldados apostados y huyendo a caballo entre una estampida provocada por él mismo.
Al día siguiente, el gobernador Curtis recibe una carta firmada por El Coyote anunciando su ejecución para esa misma noche. Pese a la amenaza, decide celebrar igualmente la fiesta de gala con la que corresponde a la ciudad, y durante la velada muere asesinado dentro de su propio despacho cerrado con llave por dentro, apuñalado con la misma daga oriental de César, en un crimen aparentemente imposible. Todas las pruebas señalan de nuevo a César de Echagüe, que es detenido y encarcelado bajo la acusación de los tres asesinatos, mientras el mando pasa provisionalmente al comandante Fisher.
Su esposa Leonor de Acevedo llega a Monterrey y, siguiendo instrucciones dejadas por César antes de su detención, organiza junto con el fiel Julián Martínez una compleja estratagema: monta un sonoro y falso altercado conyugal ante el carcelero para poder entrar y salir de la celda sin levantar sospechas, mientras intercambia su ropa con la de César, disfrazado de mujer, permitiéndole abandonar la cárcel sin ser detectado. Mientras tanto, El Coyote convoca a los principales testigos y responsables militares del caso —el comandante Fisher, el sargento Clemens, el capitán Smithers y otros— en el palacio de los Ortega, donde expone, con pruebas lógicas y deductivas, que el verdadero autor de los tres crímenes es el sargento Clemens, en realidad el general Clarke, antiguo enemigo de El Coyote en Los Ángeles, oculto bajo una barba postiza y reincorporado al Ejército para vengarse de César y servir a los intereses esclavistas del Sur, interesados en sustituir al gobernador abolicionista Curtis por el vicegobernador Lafargue.
Desenmascarado, Clarke desenfunda su arma y muere a manos de El Coyote en un tiroteo. Mientras tanto, César regresa a su celda disfrazado de nuevo con la ropa de Leonor, de modo que nadie puede probar que ha estado ausente. Al día siguiente es liberado con disculpas oficiales, sin que nadie llegue a sospechar la verdad. En el epílogo, doce días después, Edmonds Greene visita a los esposos en Monterrey, y César le explica en detalle todo lo ocurrido. Greene le ofrece entonces una nueva misión, sin recompensa material ni respaldo oficial, para ayudar a las gentes honradas del Valle de la Muerte, y sugiere que Leonor le acompañe disfrazada para no levantar sospechas, abriendo así la puerta a la siguiente aventura de la saga.
🕰️ Contexto histórico
La novela sitúa explícitamente su trama en el marco de la creciente tensión entre los estados esclavistas del Sur y los abolicionistas del Norte, antesala de la Guerra de Secesión estadounidense. El gobernador Curtis, de simpatías abolicionistas, es sustituido tras su asesinato por el vicegobernador Lafargue, representante de los intereses del Sur, lo que sitúa el crimen dentro de una disputa política real por el control de California como territorio estratégico entre ambos bandos. La acción transcurre en Monterrey, entonces capital administrativa de California bajo dominio estadounidense, y aporta detalles de época como el uso de monedas coloniales mexicanas con la efigie de Carlos III, aún en circulación, y las costumbres de la aristocracia californiana de origen español.
👥 Personajes
- César de Echagüe (El Coyote): Protagonista. Durante un viaje a Monterrey junto a su esposa Leonor, se convierte en víctima de una compleja trama de incriminación urdida por un impostor que usurpa su identidad secreta. Debe hacer frente no solo a la amenaza de morir en la horca por crímenes ajenos, sino también a la tarea, como Coyote, de desenmascarar al verdadero culpable antes de que la mentira le cueste la vida. Su ingenio para deshacerse de las pruebas plantadas en su ropa, su fuga de la cárcel con ayuda de Leonor y su brillante razonamiento deductivo en la escena final lo muestran en su faceta más analítica.
- Leonor de Acevedo: Esposa de César. Llega a Monterrey al conocer la detención de su marido y, lejos de desmoronarse, organiza con frialdad y valentía el plan de fuga: monta una ruidosa discusión conyugal fingida ante el carcelero, entra en la celda con un disfraz masculino oculto bajo su vestido y permite que César salga de la cárcel suplantándola, mientras ella ocupa su lugar en la celda durante las horas necesarias para que él actúe como el Coyote.
- General Curtis: Gobernador de California, de talante conciliador y buenas intenciones hacia los californianos, aunque leal a los intereses de Washington. Sospecha con acierto que César de Echagüe es el Coyote, pero no logra probarlo. Es asesinado dentro de su propio despacho cerrado con llave, en un crimen que se presenta como una amenaza cumplida por El Coyote, aunque en realidad es obra del general Clarke, disfrazado del sargento Clemens, al servicio de los intereses esclavistas del Sur.
- Julián Carreras: Alcalde de Monterrey, español de nacimiento y ferviente defensor de los derechos californianos. Su enfrentamiento verbal con César de Echagüe en la fiesta de apertura de la novela lo convierte en la primera víctima del falso Coyote, que lo asesina durante el robo de joyas en la pérgola del palacio de los Ortega.
- Sargento Clemens / General Clarke: Antagonista principal de la novela. Bajo la identidad falsa del sargento Clemens, barba postiza incluida, se oculta el general Clarke, antiguo gobernador militar de Los Ángeles derrotado y expulsado del Ejército por El Coyote en la primera novela de la saga. Reincorporado bajo una identidad falsa, se dedica a cometer crímenes usurpando la personalidad del Coyote para vengarse de César, incriminarlo y, al mismo tiempo, servir a los intereses del Sur esclavista asesinando al gobernador Curtis. Es descubierto y abatido por el verdadero Coyote en la escena final.
- Clifton Overbeck: Soldado que sirvió anteriormente en la guarnición de Los Ángeles y reconoce a César de Echagüe como El Coyote gracias a detalles de su comportamiento. Le ofrece una falsa coartada durante el interrogatorio del gobernador a cambio de un futuro chantaje, pero es asesinado por Clarke antes de poder revelar la identidad de este, dejando como última pista, al morir, una letra «C» trazada en el polvo de la mesa.
- Comandante Fisher: Oficial al mando de la guarnición de Monterrey tras la muerte de Curtis. Dirige la investigación contra César de Echagüe, a quien considera culpable pese a las dudas planteadas por otros oficiales, y organiza la fallida emboscada en la taberna de Jacinto. Debe finalmente reconocer su error cuando El Coyote desenmascara al verdadero asesino.
- Capitán Smithers: Oficial que había servido en Los Ángeles y defiende a César de Echagüe frente a las sospechas de sus superiores, argumentando que la actividad del Coyote es anterior al regreso de César de Cuba. Es citado por El Coyote a la reunión final y reconoce, al ver el rostro sin barba postiza del sargento Clemens, al general Clarke.
- Pedro Ortega: Anfitrión de las dos fiestas donde ocurren los crímenes. Protege por lealtad la identidad de César, a quien cree inocente, sin llegar a sospechar en ningún momento la verdad sobre el Coyote. Reclama, en nombre de sus invitados, garantías legales frente al registro exigido por el gobernador.
- Charles Adams: Comerciante norteamericano desorejado por el auténtico Coyote en un episodio anterior a la novela, nombrado alcalde interino de Monterrey tras la muerte de Carreras por su declarada enemistad con el bandido enmascarado.
- Julián Martínez: Fiel capataz y servidor de los Echagüe, que acompaña a César a Monterrey y colabora activamente en el plan de fuga ideado junto con Leonor, gestionando los avisos y citaciones necesarios para reunir a los testigos en el juicio final del Coyote.
- Edmonds Greene: Cuñado de César, delegado del Gobierno de Washington. Aparece en el epílogo para escuchar el relato completo de los sucesos de Monterrey y ofrecer a César una nueva misión encubierta en el Valle de la Muerte, en beneficio de colonos honrados y sin respaldo oficial, que sirve de enlace hacia la siguiente novela de la saga.
Portadas






✨ Frase característica
«El Coyote nunca insinúa, señor mío. El Coyote afirma que usted mató a Carreras, a Overbeck y a Curtis.»
📜 Citas y proverbios
- «Cuanto menos orden, cuanta menos protección encuentren los californianos, mejor irán los negocios de esos hombres que han caído como nube de langosta sobre las tierras de California.» — Julián Carreras, alcalde de Monterrey
- «Su Coyote es un vulgar asesino… aunque, a pesar de todo, le repugna a usted creer que un hombre pueda llegar a cometer semejantes crímenes.» — General Curtis a Julián Carreras, sobre el falso Coyote
- «Nada detiene al Coyote. Y cuando no hay otro remedio siempre queda el recurso de adoptar el santo hábito de Francisco de Asís.» — El falso Coyote (general Clarke), irrumpiendo en la fiesta
- «Esta noche, a las once y media o a las doce, debo hablar con César de Echagüe y aclarar de una vez qué relación existe entre El Coyote y él.» — Anotación privada del general Curtis, la noche de su asesinato
- «Ha vuelto a perder usted, general Clarke.» — El Coyote, al desenmascarar al sargento Clemens
- «Casi me alegro de que la historia del Coyote vuelva a ser limpia. Esos crímenes eran impropios de él.» — Capitán Smithers, tras la resolución del caso
📚 Capítulos
Capítulo I — «Nueva hazaña del Coyote»
Durante la fiesta ofrecida por el gobernador Curtis en Monterrey, César de Echagüe discute con el alcalde Julián Carreras, quien lo abofetea tras una disputa verbal; César rehúsa el duelo y hace una demostración de puntería clavando su daga oriental en el tronco de una parra. Poco después, un enmascarado disfrazado de fraile franciscano irrumpe en la fiesta, roba las joyas de las damas y asesina a Carreras. César, tras ser avisado por un misterioso criado de una supuesta cita con una dama que resulta ser una trampa, descubre en sus propios bolsillos y prendas las pruebas plantadas por el verdadero criminal —un antifaz con joyas y un revólver recién disparado— y logra deshacerse de ellas sin ser visto.
Capítulo II — «La culpa del Coyote»
El gobernador Curtis ordena registrar el jardín del palacio de los Ortega y, tras hallar el hábito, el antifaz, las joyas y los objetos robados abandonados entre los arbustos, decide no registrar a los invitados sino comprobar sus coartadas una a una. César, incapaz de presentar testigos de su paradero en el momento del crimen, está a punto de ser acusado formalmente, hasta que el soldado Clifton Overbeck declara —falsamente pero de forma providencial— haberle visto con una dama, librándolo de toda sospecha. Sin embargo, en voz baja, Overbeck le revela que sabe que es El Coyote y le cita para la noche siguiente.
Capítulo III — «La cita con la muerte»
César, vestido de Coyote, acude a la cita de Overbeck en la taberna de Jacinto y lo encuentra asesinado con una daga de hoja triangular, la misma que él dejó clavada en la parra días antes. Comprendiendo que ha caído en una emboscada militar, logra escapar hiriendo con el sable del propio Overbeck a los soldados apostados en el pasillo, provocando una estampida de caballos en la cuadra de la taberna y huyendo oculto bajo el vientre de uno de ellos.
Capítulo IV — «La sentencia del Coyote»
El comandante Fisher, el teniente Barrow y el sargento Clemens informan al gobernador Curtis del fracaso de la emboscada y de la muerte de Overbeck. Ese mismo día, Curtis recibe una carta firmada por El Coyote anunciando su ejecución para esa misma noche a las doce en punto. Pese a la amenaza, decide celebrar igualmente la fiesta de gala programada, convencido de que ceder ante el miedo dañaría más la autoridad del cargo que la propia amenaza.
Capítulo V — «Sentencia cumplida»
Durante la fiesta, Curtis se retira a su despacho, cerrado con llave por dentro, tras citar a César para tratar un asunto pendiente. Poco antes de la medianoche, el sargento Clemens, alegando la entrega urgente de un mensaje, derriba la puerta al no obtener respuesta y descubre al gobernador muerto, apuñalado en la nuca con la misma daga oriental de César, cumpliéndose así la sentencia anunciada por el falso Coyote justo cuando las campanas de Monterrey dan las doce.
Capítulo VI — «La captura del Coyote»
El comandante Fisher reconstruye el escenario del crimen: la puerta estaba cerrada por dentro y sin otra entrada posible, lo que convierte el caso en un aparente misterio de cuarto cerrado. César, incapaz de probar su coartada durante el tiempo en que esperó frente al despacho, es detenido bajo la acusación de los tres asesinatos y encerrado en la vieja cárcel colonial de Monterrey, donde recibe la visita discreta de su fiel Julián Martínez.
Capítulo VII — «La esposa del Coyote»
Leonor de Acevedo llega a Monterrey y, tras leer una carta que César dejó preparada junto con su traje de Coyote, organiza un plan de fuga. Esa misma noche protagoniza una escandalosa y fingida discusión conyugal ante el carcelero, sobornándolo con monedas de oro para poder visitar a César sin restricciones, sentando así las bases de la estratagema que se completará al día siguiente.
Capítulo VIII — «El tribunal del Coyote»
Aprovechando el numerito conyugal ya establecido como rutina ante el carcelero, Leonor introduce en la celda un disfraz que permite a César, vestido de mujer, salir de la cárcel sin levantar sospechas mientras ella ocupa su lugar. Convertido de nuevo en El Coyote, César convoca a los principales responsables del caso en el palacio de los Ortega y, mediante un razonamiento deductivo que combina el testimonio de Overbeck, el efecto narcótico del opio en el café del gobernador y la coincidencia de que Clemens fuese el único testigo presente en los tres crímenes, desenmascara al sargento como el general Clarke, disfrazado con barba postiza y aliado con los intereses esclavistas del Sur para asesinar al gobernador abolicionista. Clarke, descubierto, muere en un tiroteo con El Coyote. César regresa a la cárcel disfrazado de nuevo con la ropa de Leonor y es liberado al día siguiente con disculpas oficiales, sin que nadie sospeche jamás la verdad. En el epílogo, doce días después, Edmonds Greene visita a los esposos en Monterrey; César le relata todo lo ocurrido y Greene le ofrece una nueva misión encubierta en el Valle de la Muerte, sugiriendo que Leonor le acompañe disfrazada, lo que anuncia la siguiente aventura de la saga.
🎭 Temas y estilo
- El misterio de cuarto cerrado: por primera vez en la saga, Mallorquí introduce una estructura de enigma detectivesco clásico —un asesinato cometido dentro de una habitación cerrada por dentro— que El Coyote resuelve mediante la deducción antes que la acción directa.
- El doble suplantador: la trama gira en torno a un impostor que usurpa la identidad del héroe para cometer crímenes reales, invirtiendo el habitual esquema de disfraz protector y explorando el riesgo de que la leyenda del Coyote sea utilizada contra los californianos que la veneran.
- La política nacional como telón de fondo: el conflicto entre esclavistas y abolicionistas, apenas mencionado en las novelas anteriores, se convierte aquí en motor directo de la trama criminal, ampliando el alcance histórico de la saga más allá de los conflictos locales de Los Ángeles.
- El ingenio femenino como recurso narrativo: Leonor deja de ser una figura pasiva o preocupada y pasa a ejecutar, con astucia y sangre fría, el plan que libera a su marido, en un desarrollo notable respecto a su papel en las dos novelas anteriores.
- La continuidad de la saga: por primera vez, un antagonista de una novela anterior (el general Clarke, derrotado en «El Coyote» Nº 1) regresa como villano central, y el epílogo conecta explícitamente con la siguiente aventura, dando a la serie una mayor coherencia narrativa de conjunto.
📎 Notas
El regreso del general Clarke como antagonista, tras su derrota y destierro en la primera novela de la saga, es el primer ejemplo explícito de continuidad argumental entre distintas entregas de «El Coyote», estableciendo un patrón que Mallorquí repetirá en novelas posteriores.
El epílogo, titulado explícitamente «Epílogo que es principio de otra aventura del Coyote», funciona como puente narrativo hacia la siguiente entrega, ambientada en el Valle de la Muerte, y confirma el papel de Edmonds Greene como enlace recurrente entre las misiones encubiertas de César y los intereses del Gobierno de Washington.






